domingo, 28 de diciembre de 2008

Hoy; VIDEOJUEGOS.

Fuente de saber y sabiduría, llenos de tiempo útil para deleitar nuestro espacio vacío del cerebro para rellenar de cultura:

Donkey Kong: Habla de la cruel historia de un italiano de clase media-baja que intenta superar su problema con la alcoholemia; fondos oscuros que retratan el tipo de infierno en el que vive, los barriles entorpeciendo su meta (el miedo a caer de nuevo en la tentación), intentar recuperar el amor perdido que siempre se escapa por culpa del gorila que es el alcohol personificado como una vil bestia, y al final de todo, una kill screen, alegoría sobre lo fútil de su lucha.

Dead Rising: Cuenta la caída de la sociedad moderna y sus valores, esclavos del consumismo y lo material; situación que se vuelve en su contra, acabando como seres descerebrados, encerrados en la mayor personificación de la decadencia actual: un supermercado. Pero pronto serán retratados como sucios seres por la cámara de Frank West, quien ejemplifica la crisis económica en nuestros días; todos caerán ante un ciclón que se irá haciendo más fuerte para acabar siendo machacados por aquello que deseábamos tener, sea una cortacésped para nuestro precioso jardín, ese televisor de 40 pulgadas o aquel maniquí que significa el ideal de belleza que se quiere lograr.

Tetris: Crónica de la visión rusa en la guerra fría, la escalada hacia el poder, y las fichas, que representan los movimientos americanos cuyas secuelas habrá que borrar rápidamente para soñar con una Rusia feliz y potente de nuevo.

Sonic the Hedgehog: Parábola sobre el curso de la sociedad actual; el hombre que vive con prisas, el intento de rellenar la fría soledad con mascotas encerradas en malignos seres, la figura paterna que atormenta personificada en el Dr. Robotnik, el deseo del amor (esas esmeraldas atrapadas en mareantes laberintos -metáfora de la vida nocturna y los nuevos modos de relación social-) y una excelsa progresión de ambientes (de Green Hill -falsa y artificial felicidad- a Scrap Brain Zone -la dura y tenebrosa realidad-), todo eso hace de este juego un imprescindible en toda cúspide intelectual.

Pong: Metáfora sobre la inflexibilidad de las relaciones sociales, que ni dan ni dejan recibir, negándose el uno al otro, cayendo en la alienación y en la falta de comunicación. La negritud del fondo está relacionada con el silencio entre la gente, siendo los palitos lo único claro del conjunto, es decir, las personas, que intentan evitar abrir sus emociones. Pero el jugador lo suficientemente habilidoso logrará penetrar en el duro corazón del que está enfrente, quedándose expuesto y desnudo, mostrándose 100% cristalino.

Saber y Ganar, excelente programa.

3 comentarios:

Eraserhead dijo...

¡Bárbaro! ¡Trascendente! (Que no "transcendente", sutil falacia del impío bárbaro).

¡Me he descolocado de tanto sonreír!
Jamás conocí quien me haya hecho bailar de esa manera mi diafragma.
¡Sublime!

Eraserhead dijo...

Perdone, hubo un error en mi anterior réplica. En la última frase (propiamente dicho, ya que la última palabra aunque en ella contenga el enunciado "Esto es sublime" me parece que carece de interés para el lector común, y preferí no denominarla "frase") he añadido un pronombre posesivo de más, ya que el primer "me" seguía haciendo referencia al diafragma y por mera opción estética no debería de haber vuelto a emplear el "mi", sino el artículo "el". Por lo que en mi anterior réplica considero que hice un uso probablemente innecesario del pronombre posesivo.

Eraserhead dijo...

No me gustan los caracoles, son francamente ascéticos